La primavera en los lapachos
12 de octubre de 2011Con la primavera, Rafaela se pinta de rosa, amarillo y blanco: los lapachos están en flor. Pero no se trata de cualquier árbol, sino de una especie autóctona que, además de sus flores, aporta muchos más beneficios a la calidad ambiental de la ciudad.
Entre otras cosas, los árboles en la ciudad –y más aún si se trata de especies propias de la región- son uno de los mejores mecanismos de purificación del aire en las ciudades y reducen considerablemente los ruidos molestos propios de la actividad ciudadana e industrial.
Además, ahora que llega el verano, los árboles como los lapachos ayudan a moderar la temperatura, permitiendo que nos adaptemos mejor a los cambios, y ahorremos en refrigeración y, por lo tanto, en energía eléctrica.
Por ello, el Programa Rafaela + Sustentable y la Secretaria de Espacio, Servicios Públicos y medio Ambiente de la Municipalidad, siguen adelante con acciones que apuntan a proporcionar más árboles autóctonos en la ciudad, especialmente en las plazas, parques, paseos y otros espacios públicos como los bordes de rutas. El objetivo de un árbol por habitante recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya ha sido logrado en Rafaela. El desafió es fortalecer la presencia de las especies autóctonas como estrategia de restablecimiento de la biodiversidad urbana, mitigacion del cambio climático y recupera la identidad del arbolado urbano.
Justamente, los lapachos son una de las especies más utilizadas como ornamentales en arbolado urbano y espacios verdes de Rafaela, desde el punto de vista ambiental son más eficientes en el uso del agua -un recurso cada vez más crítico-, porque se desarrollaron a partir de la oferta hídrica de la zona. También son menos vulnerables a las inundaciones y a las enfermedades locales. Además, su floración precede al follaje y nos anuncia que la primavera está llegando.
Las principales especies que se encuentran en Rafaela son dos tipos de lapachos amarillos: el Handroanthus chrysotrichus, que podemos diferenciar porque sus vainas y corolas presentan pelitos color dorado oscuro, y el Handroanthus pulcherrimus, que también posee flores amarillas pero los frutos son vainas color pardo oscuro y lisas. También contamos con los vistosos lapachos rosados (Tabebuia avellanedae) cuyas flores varían en diferentes tonos de rosa. Esta especie también genera los lapachos blancos, los cuales son un albinismo del rosado; sólo se reproducen de gajos y si se plantan por semilla, las flores de la nueva planta son rosadas.
En nuestra ciudad podemos encontrar exponentes de los tres colores de lapacho: el rosado, en Bv. Hipólito Yrigoyen; el lapacho amarillo, en Bv. Lehman, camino al Hipódromo, y en Sarmiento al 400; y de lapacho blanco en la esquina de Víctor Manuel y Caseros.
También en el Arboretum “Takku” se encuentran lapachos de los tres colores pero, como aún son jóvenes, no se encuentran florecidos. Dentro de unos años podremos deleitarnos, allí también, con la belleza que nos brindan estos majestuosos especímenes.



