Campaña “uso racional y cuidado del agua”

28 de diciembre de 2012
En todo el mundo, el agua disponible para consumo humano es un bien cada vez más escaso. Por eso, la gestión del agua se ha convertido en los últimos años en un tema prioritario: su escasez y los desequilibrios hídricos que sufren muchas naciones obligan a pensar cómo cuidarla.
En Rafaela, el acceso al agua para todos los habitantes también es un desafío. Actualmente, la ciudad recibe 29 millones de litros por día a través del Acueducto, y genera casi cuatro millones y medio de litros diarios en la Planta de Osmosis Inversa. El problema es doble: por un lado, gastamos mucho más de lo que deberíamos, y por otro, la cantidad de agua que recibimos resulta insuficiente para abastecer a toda la ciudad.
Por eso, la Ciudad de Rafaela, está trabajando en dos ámbitos. Por un lado, en las acciones estructurales, tanto a nivel provincial como local. Por el otro, en una campaña de uso racional y cuidado del agua, que tiene como objetivos la promoción de hábitos de uso responsable y solidario del agua, y en paralelo, la instalación de dispositivos de ahorro en mil instituciones y empresas.
Hoy por hoy, cada uno de los rafaelinos consume por día, en promedio, 330 litros, cuando, según la Organización Mundial de la Salud, deberían ser 80. Y eso no es todo: en los últimos treinta años, se duplicó la cantidad de habitantes en la ciudad, pero todos deben abastecerse con el mismo caudal de líquido que trae el Acueducto desde Esperanza.
Por eso, la Ciudad de Rafaela redobló su reclamo a la Provincia para que ejecute la construcción del Acueducto Norte 1, una obra que permitiría contar con agua en cantidad y calidad suficientes en la ciudad y en la región. Y también pidió que se concluyan los trabajos (ahora paralizados) en la planta de ósmosis inversa, que duplicaría la que actualmente se produce. Además, solicitó la colocación de micromedidores hasta llegar a un cien por ciento de cobertura.
En el ámbito local, es necesario explorar nuevas tecnologías para la producción local de agua potable, avanzar sobre la implementación de la ordenanza de doble cañería (construcciones nuevas deberán contar con una cañería que tome agua de la red de agua potable y otra que la extraiga de la napa freática para lo que no sea el consumo humano), y ejercer el control de la normativa vigente en materia de usos permitidos para el agua potable.
RESPONSABILIDADES
Los rafaelinos consumimos, en promedio, cuatro veces más agua de lo que deberíamos. En los diferentes usos (doméstico, industrial e institucional), se gastan 330 litros promedio por habitante, cuando en otras ciudades, como Barcelona, la media es de 110 litros. Pero eso no es lo más preocupante: durante el verano, por el trazado de la red en la ciudad, barrios enteros se quedan sin presión de agua, mientras otros consumen más de lo que deberían.
Es una tarea de todos racionalizar el consumo del agua: usarla lo justo y necesario, no derrocharla, y entender su importancia. El exceso de consumo de algunos implica la escasez de otros.
Para eso, el Programa Rafaela + Sustentable ha puesto en marcha un nuevo plan para trabajar con la ciudadanía en general, sumando además a actores importantes de la sociedad, como comercios, instituciones, clubes, empresas, entre otros.
El Municipio selecciónó mil lugares, grandes consumidores de agua, instituciones y empresas, con los que trabajan para profundizar esta campaña de ahorro y cuidado de agua.
Trabajarán con escuelas primarias, con dependencias municipales, con universidades y el profesorado, con las comisiones vecinales, las dependencias del INTI y el INTA, comercios de la zona centro, industrias rafaelinas, las sedes de los clubes deportivos, la sede del CCIRR, los sindicatos, clínicas y sanatorios, sucursales bancarias, hoteles, y supermercados.
El programa R+S, junto con diferentes Secretarías del municipio, el INTI, y el Centro Comercial e Industrial de Rafaela y la Región, coordinará dos visitas con cada una de las instituciones y empresas. En la primera visita, realizarán una ecoauditoría para conocer las infraestructuras del agua, el estado en el que se encuentran y el uso que se hace de ellas, así como valorar los comportamientos cotidianos en relación al consumo de agua. Luego de analizar los resultados de la Ecoauditoria, elaboraremos una serie de recomendaciones para que la institución o la empresa implemente un plan de ahorro, una serie de medidas para ahorrar y cuidar el agua.
En la segunda visita se compartirán los resultados con los referentes de la institución/empresa participante, y colocaremos dispositivos de ahorro a nivel demostrativo y estableceremos un compromiso de común acuerdo para reducir el consumo de agua.
Fuente: diario La Opinión. 24-12-12

Leave a Reply

(required)

(required)